Jane Austen nos hace referencia en el libro Mansfield Park a las diferencias entre el género femenino y el masculino, específicamente en la manera de pensar, la cual suele ser «irresponsable» en el género femenino «al medir las distancias o computar el tiempo», o no «calcula», «compara» como el género masculino, especialmente cuando se trata de una situación como el enamoramiento. Esto es palpable en la relación entre Mary Crawford y Edmund Bertram, en donde ella «solo quería sonreír y discutir». Otro aspecto relacionado con el género, viene a ser la comunicación entre hombres y mujeres en la que la parte femenina trata de influir en la masculina. Ello se ve en la frase de Tom Bertram sobre «esa ficción de que me consulta, de que me da a elegir, mientras lo hace de un modo como para obligarle a uno a hacer lo que a ella le viene en gana».
Bibliografía: Austen, Jane. «Mansfield Park».
