Las hermanas Bertram (María y Julia) son las primas de Fanny Price que, desde un principio, no la apreciaron. Entre las cualidades que se derivan y resaltan del primer encuentro entre ellas y Fanny, están las de las hermanas ser «cultas e inteligentes» pero carentes de «otras virtudes menos corrientes, como del conocimiento de sí mismas, la humildad y el desprendimiento».
Con el pasar del tiempo, las cualidades antes mencionadas no se alteran, siendo las dos hermanas «bonitas, inteligentes y seductoras»; destacándose en ambas hermanas una «vanidad tan bien disciplinada que parecían estar completamente exentas de ella y no darse importancia alguna» y especialmente destaca en María el «orgullo», palpable durante la obra teatral casera donde también muestra su carácter resoluto y a razón del casamiento con Mr. Rushworth en venganza ante la negativa de Henry Crawford. También, además del orgullo, ambas poseen un «temperamento apasionado» e «impulsivo»; teniendo María «fuertes arrebatos», producto de no tener «otros móviles más elevados para el dominio de sí misma, de un sentido de la debida consideración al prójimo, de un conocimiento de su propio corazón, de esos principios de derecho». Por otro lado, Julia posee un «exceso de alegría», que «denota cierta inconsciencia» y es evidente al expresar Henry que «se la divierte con mayor facilidad» durante los coqueteos que sostuvo con las hermanas. Otra diferencia entre las hermanas resulta ser que Julia posee un carácter que es «por naturaleza más dulce que el de su hermana» y «sus sentimientos, aunque vivos, son más dúctiles»; debido esto posiblemente a que «no fue tanto la mimada» y «la educación recibida no le había conferido a ella un grado tan pernicioso de orgullo», acostumbrándose a «considerarse a sí misma un poco inferior a María».
De las características ya mencionadas, «los fuertes arrebatos» de María y el «temperamento impulsivo» de Julia, llevan a la primera a escaparse con Henry y a la segunda con Mr. Yates; desencadenándose finalmente la expulsión de María del seno familiar junto con tía Norris, siendo sus respectivos temperamentos «su mutuo castigo» y el regreso de Julia a Mansfield Park, después de estar un breve lapso con Mr. Yates. Todo esto se debió, según Jane Austen, a «los excesivos halagos e indulgencias de su tía» que «habían contrastado de continuo con la severidad de su padre»; al hecho de que, por un lado, tía Norris se «había cuidado admirablemente en todos los aspectos, menos en el de sus inclinaciones» y, por otro lado, su padre «quiso que fueran buenas, pero su cuidados se habían dirigido a la inteligencia y a los modales, no a las inclinaciones»; e igualmente las había educado «sin que supieran nada de sus deberes fundamentales y sin que él conociera sus respectivos caracteres y temperamentos»; o en otras palabras, no supo «dominar las inclinaciones e impulsos de sus caracteres, mediante ese sentido del deber que por sí solo puede ser suficiente».
Bibliografía: Austen, Jane. «Mansfield Park».
