Tanto el arte como el buen diseño empiezan con la «confluencia de dos elementos, el contenido y la forma, ambos influenciándose mutuamente entre sí». «A medida que se trabaja la sustancia (ideas, caracteres, escenario), la forma (arreglo de eventos y elementos, selección de estilo) se remodela a sí misma. A medida que se juega con la forma, el espíritu intelectual y emocional de la obra u objeto de diseño evoluciona». Todo ello para transmitir originalidad y no recurrir al camino ya pisado, obteniendo así una pieza fresca que sea la confluencia de imaginación y funcionalidad en el caso del diseño y con capacidad de influir en el alma del espectador en el caso se arte.
Bibliografía: McKee, Robert. «Story».
